Desde 1749.
Hostería León de Oro
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Hostería León de Oro
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"El León de Oro" se fundó en 1749 como posada y casa de huéspedes. Identificado por un león dorado en su fachada —símbolo de prestigio, protección y fiabilidad—, el establecimiento también estaba vinculado a la Casa Real de Castilla. Durante el siglo XVIII, ofrecía alojamiento y comida a viajeros, comerciantes y arrieros que llegaban a Madrid. En 1868, el establecimiento dejó de ser posada para convertirse en una pastelería de gran prestigio, famosa por la calidad de sus dulces. El local estaba ricamente decorado con mármol, espejos y lámparas; la tradición atribuye parte de su ornamentación a un discípulo de Goya. El color granate de la fachada recuerda a las antiguas posadas madrileñas; los detalles dorados evocan calidad y productos selectos; y los retratos de figuras literarias del Siglo de Oro español aluden al Madrid culto y literario del Barrio de las Letras. El escaparate y el toldo tradicionales refuerzan la imagen de un negocio histórico y auténtico. La pastelería fue frecuentada por destacadas figuras de la cultura como Benito Pérez Galdós, Jacinto Benavente, Ramón y Cajal y Menéndez Pidal. Fue también escenario de anécdotas célebres, así como de grandes pasteles conmemorativos y encargos académicos. En 1979, la pastelería cerró sus puertas definitivamente tras más de un siglo de tradición pastelera en Madrid. A partir de ese momento, el local tuvo diversos usos —galería de arte, pub, taberna— hasta que regresó a sus orígenes y volvió a convertirse en un lugar de restauración bajo su nombre tradicional: "Hostería El León de Oro".
Desde 1749.
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